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domingo, 23 de diciembre de 2012

Hace tanto y tan poco


una carcajada, el cariño en tus ojos, la ternura de tus manos
y alguna disculpa que se desvaneció en la desnudez de nuestra mirada
me acompañan del momento en que te fuiste, hace tanto y tan poco...

compartimos el difícil momento de tomar las riendas de nuestras vidas
por la Hoya de Málaga, el Pirineo, la Vega Baja y la Bahía de Cádiz
pedaleamos entre quienes éramos y quienes queríamos ser y seguir siendo:
cuidar, crear, debatir, leer, pensar, proponer, querer, ¡aprender!

cada mañana, cuando tu vida ya atardecía, quise devolverte un paisaje
una bocanada de aire fresco desesperada que te tornara al amanecer:
los andares de una cigüeñuela, una ola rompiendo en la orilla,
una brizna brotando entre el asfalto y la nieve, el olor de un buen cocido de pelotas...

pero fueron las lágrimas quienes te trajeron de vuelta una y otra vez
hasta que por fin pude encontrarte en nuestra chimenea
absorta en cualquier libro o hilvanando remiendos al mundo
espontánea, frágil, sabia, entimismada entre tus lejas
o airada ante quienes escriben con sangre ajena y humos

¡ay! ¡cómo sigues palpitándome! ¡cuánto aprendo todavía de ti!
me habría gustado tanto conocerte mujer madura... ¡te echo de menos!

sábado, 31 de diciembre de 2011

La Alcancía, diez años después.

En 2001 un grupo de amigos nos juntamos con idea de sacar de los bancos nuestro dinero y ponerlo al servicio de iniciativas de transformación social: creamos "La Asociación para la Financiación Solidaria, La Alcancía" y enseguida financiamos "La Empanada Chilena",  proyecto que en realidad nos había servido de excusa para poner en marcha nuestra banca.

La iniciativa era todo lo coherente que supimos hacerlo: el fondo económico del proyecto estaba guardado en "calcetines" caseros, las decisiones se tomaban en asamblea, se trabajaba en equipo, contábamos con espacios informales de encuentro, ofrecíamos asesoramiento para la viabilidad empresarial, prestábamos especial atención a mujeres, jóvenes e inmigrantes... Además, cualquier proyecto que pretendiera ser financiado por La Alcancía tenía que cumplir algunos requisitos medioambientales, sociales y de autogestión, precisamente los que entendíamos que podían transformar nuestra sociedad.


La iniciativa fue muy bien acogida entre los movimientos sociales de Cádiz y en los círculos de la economía solidaria y de financiación alternativa, y diez años después de su creación -cuatro desde que echáramos el cierre- sigo pensando que aquella idea fue de las mejores y más coherentes de todas en las que he participado.

No obstante, es posible que en Cádiz no se cocieran entonces tantas iniciativas ajustadas al perfil que exigíamos, lo que nos condujo a cierta inactividad que, con el tiempo, dejó el dinero en los calcetines y a la asociación sin sentido: en los seis años de vida de La Alcancía estudiamos unos diez o doce proyectos de los que llegamos a financiar sólo tres o cuatro. Después de eso he visto florecer varios proyectos interesantes en Cádiz y creo que tenemos por delante una época en la que veremos bastantes más; alguno de ellos, espero, nos tome el relevo, que hará buena falta. ¿Alguien se anima?

Alcancieros y alcancieras: ¡un brindis por nosostras!

lunes, 26 de diciembre de 2011

Te deseo, me deseo, nos deseo

los buenos deseos nos sonríen, nos besan, nos saludan
nos brindan la alegría y tanta prosperidad por venir
aunque empapado de nostalgias nos tirite el corazón
y la rabia grite el mundo que nos quieren dibujar.

celebramos que la luz vence a la oscuridad
que el día se impone a la noche, que de nuevo llega el sol
y se nos embriaga la esperanza.
porque las oportunidades nos desbordan
al calor de las ganas, de la imaginación, del corazón.

del destino a los caminos, de la nación a los pueblos
del capital a la vida, de la ciencia al saber
del hombre a la persona, a la tierra, al aire, al mar
del miedo al amor.

martes, 13 de diciembre de 2011

Perro flaco: al castigo por el cotilleo.

Habría que empezar diciendo que un castigo no es lo mismo que una pena, porque ésta pretende sancionar a quien ha roto de alguna manera la "paz social", impidiendo que persista en su actitud; el castigo en cambio es una herramienta del proceso de socialización, una fórmula para conseguir que el comportamiento de un individuo se ajuste a las costumbres y normas de una colectividad.

Y la principal forma de castigo en la mayoría de las culturas es la opionión pública, que funciona cuando existen las relaciones entre iguales y se incide repetidamente en un comportamiento "censurable". El ejemplo más claro puede ser cuánto importa la opinión del vecindario en cualquier pueblo pequeño. En sistemas sociales más complejos, como el de los estados-nación, la pérdida de las relaciones personales, el anonimato, puede traducirse en una apuesta por la pena, dada la dificultad o la imposibilidad del castigo como estrategia.

Aunque no puede olvidarse que los medios de masas sustituyen esas relaciones cercanas, intentando crear y/o modificar opiniones públicas, siempre en favor de quienes tienen su control. Ni tampoco puede obviarse el miedo, que no es más que un recurso fácil para el control social, pero no una estrategia efectiva de crecimiento personal o colectivo...

En otro ámbito, si lo que te preocupa es qué hacer con los niños y las niñas, recuerda que un castigo debe ser  inmediato, breve, proporcional, debe ser explicado (y entendido) y debe reforzar la conducta deseada.

Puedes escuchar la sección "Pon un antropólogo en tu vida" de "Perro Flaco" aquí. Para oír el programa completo sigue el enlace de la columna de la izquierda.

martes, 29 de noviembre de 2011

Perro Flaco: capitalismo, mercado y modernidad.

Frente a los imperios "tradicionales" en los que un grupo (dominante) sometía a otro (dominado), el imperio "capitalista" ha conseguido embaucar a (casi) todo el mundo: hasta en los países empobrecidos hay mucha gente convencida de que la riqueza puede crearse y que se puede seguir creciendo indefinidamente, aunque en realidad ni quienes tienen los mejores privilegios disfrutan de una vida plena...

Pero en nuestro imperio, el capitalismo es sólo una de las expresiones de nuestra manera de entender "el mundo": la modernidad como paradigma. Lo que realmente caracteriza a nuestro época es lo que la globalización querría llevar a todo el planeta: el convencimiento de la la superioridad de la cultura occidental, el darwinismo social, el sometimiento de la naturaleza y de lo que tradicionalmente ha representado la mujer por el hombre, la pretensión de que el conocimiento sólo es posible por la ciencia y la centralidad sagrada del mercado.

Pero como todos los imperios, el nuestro también caerá, probablemente de la mano del nectar del que se alimenta: el cénit petróleo.

Mientras tanto, la solución está en nuestras manos: pasar del individuo modermo a las comunidades sostenibles, del androcentrismo a la visión ecológica, del etnocentrismo a la diversidad cultural, del crecimiento al acrecimiento, del capital a la vida... En fin, del miedo al Amor.

Puedes escuchar la sección "Pon un antropólogo en tu vida" de "Perro Flaco" aquí. Para oír el programa completo sigue el enlace de la columna de la izquierda.